Volveré…

Volvere poema

Tomado de: http://hilodeplata.wordpress.com/2009/06/23/volvere

15 minutos.

Normalmente ella no espera tanto. Si estuviera en su país, definitivamente se habría ido. 15 Minutos de espera por alguien es definitivamente demasiado.

Mira alrededor, era el país de su madre y de los padres de su padre, pero no era el suyo. Ella estaba allí con una razón pero con otra excusa.

La razón, sentir libertad. La excusa, aprender inglés.

Y qué mejor sitio. La isla de habla inglesa, quedaba a 45 minutos de vuelo, los pasajes eran económicos, y tenía familiares con quienes podía hospedarse.

Mira el reloj de nuevo.

20 minutos.

Decidió no esperar más. Llamó a un taxi, el chofer le ayudó a montar la maleta en el carro. Y siguió su camino.

– Hombres… Se creen que uno los debe esperar todo el tiempo que sea necesario. Creen que sin ellos no somos nada. ¿Acaso necesito de este tipo que ni siquiera conozco para llegar a casa de mi tía?

No muy lejos de allí, de hecho en el mismo aeropuerto, él ayudaba a un compañero que se le había trabado la mano al cerrar la compuerta de carga del avión.

Finalmente la compuerta se abre, él se ofrece para llevar al adolorido operador al hospital; la chica que iba a buscar, tendría que esperar.

Una vez en el hospital, ya en la sala de espera, llama a la tía para informarle que no había podido ir a por la joven. Ya ella había llegado. No hacía falta irla a buscar. Se encontraba bien, pero notablemente molesta.

Una vez terminada la intervención médica, decide acercarse a pedir disculpas a la joven.

Al llegar, ella lo ve indignada, acepta las disculpas pero sin mucho interés.

– No importa, no hizo falta, tomé un taxi…

A él le impresionó la chica más en persona que en la foto que había visto tres años atrás.

Al ver la foto de la joven en la pared le preguntó a su tía:

– ¿Quién es ella?
– Es una sobrina que tengo en Caracas.
– Es muy bella…
– Sí, se la tomaron en sus quince años, es la hija mayor de mi hermana.
– Uhmmm, muy bella, tú vas a ver que me voy a casar con ella.

Su tía lo miró perpleja. Pero entendió que era cosa de muchachos.

– ¿Enamorado por una foto? ¿Pensando en matrimonio? Bahhhh…

Un par de años después, la hermana de la tía y su esposo viajan a la isla para el matrimonio de otro sobrino. Él se prepara ante la oportunidad de conocer a los posibles suegros.

Hace los arreglos para buscarlos en el aeropuerto, el trabajaba allí, por lo que no era muy difícil saber cuando el vuelo llegaba. Los lleva a pasear, les trata como invitados de honor en la boda de su primo.Les asiste en todo lo necesario. Y el día del viaje de regreso los acompaña hasta el asiento del avión, para sorpresa de los señores. Ellos estaban contentos por las atenciones del “Gordito”. Al momento de la despedida, el señor, en tono de agradecimiento y de manera inocente le dice:

– La próxima vez que venga, será para tu matrimonio. Gracias por todo.

– Eso espero, pensó él.

Y allí estaba. Ella lo rechazaba, no quería nada con ese gordo. Él la invitaba a salir, a comer, a pasear, todo para resarcir el desplante que le había hecho.

Pero ella no quería saber nada de él.

En todas las fiestas familiares, él estaba presente y muy atento.

Ella incluso consiguió un novio, un jugador de rugby corpulento y muy deseado por las chicas.

Él no desistió.

Hasta que finalmente, ella no recuerda en que momento, empezó a dejarse llevar por las atenciones del “Gordito”, quien no se cansaba. Tal vez así si la dejaría en paz.

Pero no pudo, hubo algo que le cambió la forma de pensar sobre él. Será su ternura, dedicación o persistencia. Pero de seguro no su físico, eso si que no.

Se hicieron novios. Seis meses después  decidieron casarse.

Y allí estaba, el papá de la novia, sin entender todavía el por qué de esas palabras en el asiento del avión. Pensando en las ironías de la vida. Estaba allí, como lo había prometido, su siguiente viaje había sido para la boda de ese joven.

Sin sospechar en aquel momento, que él se casaría, pero con su hija.

Este año cumplirán 33 años juntos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *