Sola

sola

Soledad infinita e intrusa,
¿quién te ha invitado?,
te veo escudriñando mi vida,
lastimándome sin piedad.

Veo la espalda de mis amigos,
la distancia de mi tierra,
mi casa, sólo paredes frías,
mi calle, sólo ruina y destrucción.

Ya no hay tertulias ni copas,
no hay chistes ni canción,
no quedan cenas ni sonrisas.
Mi himno suena a dolor.

Te burlas y danzas;
te agrada mi depresión,
viendo mis lágrimas, sonríes.
no hay “te quieros” no hay pasión.

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